domingo, 3 de julio de 2011

C'est la vie

Y revivimos la musica de aquel entonces, tú arisca y lejana, yo soñador y ermitaño. Deambulamos de costado, soñé algún momento estirar mi mano. Te fuiste, como las hojas se van del arbol sin decirle adios a las ramas. Volaste a algun destino al cual mis ojos no alcanzarian, soñaste tu mundo tan lejos del mio, te marchaste en la direccion que sabias yo no tomaria. Dijiste adios sin despedida, sin un beso a las tres de la tarde, sin el café que acompañaba nuestras sonrisas. C'est la vie.

No espero espejimos, tu partida fue asi, tuya y mia, ¿regresaras? No lo se, ¿te espero? Te digo que no, así fue y asi sera, sin lagrimas al voltear, sin un tal vez quiza, We're just two lost souls swimming in a fish bowl, year after year.

miércoles, 13 de abril de 2011

Cuestión de Sintaxis

Uniendo palabras en enunciado inteligibles: Comas y puntos como fieles escuderos evitando la guerra en la oración. Los signos de interrogación y exclamación mutando el sentido de los versos.

Entre nosotros faltó el signo adecuado, la puntuación correcta. Talvez algún punto y aparte nos hubiera conciliado cuando nuestras ideas chocaron. O el punto y seguido hubiese dado la extensión a lo que ambos quisimos.

Cuanta falta nos hicieron los puntos suspensivos cuando lo mejor era quedarnos callados.

Como extrañé las comas para expresar todo lo que por vos siento. Y también los dos puntos para ordenar las razones por las que no se vivir sin ti.

Confundimos los signos al decir ¡Te amo!, creando la interrogación en algo en lo que no debió existir la duda. Creando la sensación de un cruel punto final que amenza con ahogar esta historia.


martes, 1 de marzo de 2011

Camino a Lingcarel: Confusión

Simplemente una palabra, un adiós, regresar al camino, ese camino. Las piernas más pesadas, Lingcarel: el destino es la montaña. ─ Pobre Juximal, caminando por caminar, pero ¿Quién no lo hace? ¿Quién no patea botes cuando va por la calle? ¿Quién no ve los números del elevador cuando esta en movimiento? Como si eso fuera a cambiar el destino, como si el piso que elegimos pudiera desaparecer. Lingcarel ya se ve, ¿Cerca? ¿Lejos? Todo depende de la constancia de los pasos ─. Ese árbol… estoy seguro haber visto antes aquel árbol ─ Juximal se confunde, piensa que no ha avanzado, se detiene bajo el cobijo de las hojas, siente que su esfuerzo no hubiese valido. Pero, ¿Acaso el hombre no es un ser repetitivo? Como si la misma piedra no nos hiciera caer varias veces, como si no pisáramos aquel charco saliendo de la casa. Pero NO, no es la misma piedra, es otra con la altura idónea para que tus pies no puedan esquivarla. NO, no es el mismo charco, diferente agua lo rellena ─.

No se a donde ir, todos los caminos se parecen, pero no alcanzó a ver a donde llevan, Regresaré, espera, necesito un mapa, o mejor aún ¡Un guía!. Alguien que ya sepa a donde lleva cada sendero, que ya haya subido a Lingcarel y sepa llegar sin perdernos. ─ En este momento Juximal se voltea, busca regresar sobre sus pasos, pero estos han sido borrados, se desespera, llora, algún grito, el número de caminos crece, la confusión aumenta, lo que antes era elegir entre cuatro ahora se convierte en ocho, descubre bifurcaciones entre los caminos, no sabe cual seguir. ¡Decide! Cualquier ruta que tomes te llevara a algún lado, quizá no el deseado, quizá no el esperado, pero habrás avanzado. Pero Juximal ya se cansó de caminar, ¿Quién no se ha quedado parado cuando no sabe que elegir? ¿Quién no ha intentado regresar al punto original? ¿Quién no ha deseado, sólo alguna vez, ser niño de nuevo? ¡Avanza Juximal! No importa como te mueves, sea a rastras o erguido, pero avanza. Todo camino tiene un final, en cada final comienza un trayecto, y el destino lo formas con tus pasos. Lingcarel te espera, el resultado de la suma de tus pasos es igual a la montaña. Todos vamos a Lingcarel, y si no avanzas, la montaña se derrumbará en ti─.

domingo, 13 de febrero de 2011

Likbianel

Aquel tiempo soñando la montaña,
buscando cuando el mañana
la ladera iluminada
se encontrara envuelta entre las hadas.

Soñaste si, tal vez reiste, iluminaste la farola con tu calma
te adentraste a traves de la ventana
donde la luz chocaba con tu almohada,
culminando la pintura con tus canas.

Vasta experiencia entre tus ojos encontraba0,
aquella luz que en tu lanza azul brillaba,
aun su filo a mis manos ensangraban.
cuando al dormir golpeaba mi rostro el impetu del alba.

sábado, 9 de octubre de 2010

Otoño sabor amaranto

Porque un día desperté y te vi,
alguna vez soñé y estabas ahí,
lloraba lo se, molesto fui,
pero tus besos fueron el rojo carmesí,
una vez llegue llorando, no dijiste nada,
solo un abrazo, tu calor en mi cuerpo y desperté.
Tal vez no fui bueno, un llanto de mi cayo sobre ti.
Tal vez lloré de mas, quizá no estuve cuando lloraste.
Pero mi frente sin tus besos esta vacía.
Marrón el cielo amanece marrón mi vida perece,
otoño llego, las hojas caen, tu árbol raíz en mi esta,
café mi vida, mi corazón amaranto esta

lunes, 4 de octubre de 2010

Ciclos

Cielo raso, ennegrecido por nubes grises,
esperando el ocaso con rostros tristes.
Volverá el rayo, Apolo abrirá esas nubes con flechas,
destrozando la tristeza alojada en ellas .
Las nubes miles de formas harán,
en otro espacio, en otro tiempo,
pero cada vez Apolo las desvanecerá.
Así continuará el ciclo, hasta que el tiempo sin tiempo
y el espacio sin espacio reinen de nuevo,
hasta que el juego pierda sus reglas.

Todo tiene su opuesto: alegría, tristeza; soledad, compañía;
día, noche; muerte, vida.
Las dos caras gobiernan, tan opuestas y dependientes.
La Luna sin el Sol no brillará,
sin la tristeza rondado antes por ahí,
la felicidad, inadvertida será

Así es el universo, el héroe sin villano, sus hazañas no lograría,
las fechorías del villano, sin el héroe acechando, vanas serían.
la muerte, sin vida alguna, no existiría.
Sin el cuerpo alimentando su tierra, las flores no vivirían
Ciclos, todos son ciclos, así será hasta que arribemos de nuevo al principio
que a su vez, será el final de algún otro camino.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Ritual

No hay nada mejor que un ritual entre dos seres que se aman. Esto es para ti amor.

Una luz brilla en medio de la noche taciturna. Trémulos labios buscándose en la oscuridad, guiándose por aquella luz producto de la Diosa nocturna, se aman, se juntan como si formaran uno, arrancándose la piel despacio y sin dolor y si acaso duele, el dolor se disfruta como el agua en días de calor.
Los cuerpos se entrelazan, las extremedidades semejan serpientes intentando asfixiar el propio cuerpo, el aire se escapa, una sombra se dibuja en la pared, la figura es única, se vislumbra un paraíso, la Diosa ha llegado a su Templo: Artemisa arribando a Éfeso.
La noche transcurre al tiempo que los segundos los funden cada vez más, unos minutos han pasado, tal vez sean horas, eso carece de importancia, en ese momento simplemente el tiempo no existe, la eternidad no se guía por lo que las manecillas señalen.
De pronto la mirada busca el rostro amado, lo ilumina, los labios y los cuerpos han vuelto a la dualidad de la cual provienen: el Ying y el Yang, Apolo y Artemisa, Mar y Cielo, en algún punto convergen, sin perder la esencia propia de su ser.
Una lucha de miradas se aproxima, el corazón busca la salida a lo que lleva dentro, las palabras salen de los labios, no importan las letras que contengan, el léxico sale sobrando, lo que realmente importa es lo que se escucha detrás del sonido que emiten, algo que solo ese par entiende: La otra cara de la Luna se descubre.
El sueño toca la puerta, los amantes descansan, cada uno viaja dentro de sí hasta donde los sueños lo lleven, esperando que el lugar elegido por el capricho subconsciente sea la Tierra dónde la persona amada espera ansiosa otro encuentro.
Sólo ellos saben el significado de este arte, ellos lo han inventado, el ritual creado no tiene un fin, solo es el medio por el que se transportan las sensaciones y los sentimientos, donde solo ellos coexisten, donde lo mundano desaparece.
Dicen los que saben: Cuando la Luna sonríe con todo su esplendor, una pequeña alma escapa de entre sus dientes, buscando en la noche algún Templo habitado por la Diosa elegida, y cuando lo encuentra, el ritual se cristaliza: el Uno ha sido creado de los Dos seres amando.

jueves, 16 de septiembre de 2010

La noche vacía

Una cama sin buenos días,
la luz se enciende sin la mano amada
Solo un: tal vez mañana.
El cigarro se prende
La luz ilumina el cuarto; la regadera caliente
Los pasos se encuentran entre el baño y la cama.
No dicen nada
Tal vez no se reconocen,
apenas se encontraron esa misma noche

Suena el teléfono móvil, la llamada buscando su cuerpo
Una voz dice: Hola mi amor, llego luego.
La regadera se cierra. Sale goteando el cuerpo que anhela
—Son quinientos de la cena, lo demás llega a su cuenta.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Despedida

Cielo oscuro, tierra dura
gotas caen pero no es lluvia
escucho gritos y algún reclamo
y allá afuera la mujer que amo.

Dejé amigos, dejé amantes
ahora convivo con tierra y gusanos
mientras mis amigos y mis contrincantes
me extrañaran más que a sus propios hermanos.

Entre ustedes nadie me conoció
jamás permití que eso pasara
ni aquella persona que tanto lloró
supo en verdad a quien le lloraba

Alguna silueta, un ángel caído
vendrá por mi para llevarme al olvido
ya no me lloren, ya no me llamen
y vayan con quien en realidad amen.

Seres humanos, amigos mortales
los abandono con su planeta lleno de males
¡Lo sé! tal vez soy cobarde
y me voy, mientras a ustedes la cabeza les arde.

Una bola de fuego, un estruendo espantoso
cimbran la tierra e iluminan el cielo
mientraa a ustedes, en pleno ocaso
los cubre un mar de llanto y un oscuro velo.

Al final de este día, yo me despido
descansare al fin de este suplicio.
Guerra, muerte, hambre y tristeza
me alejo de ustedes y no me interesa.


F.J. Aguilar

Creo que a veces si soy medio emo

domingo, 5 de septiembre de 2010

La Comunidad

Estaba Don Jacinto sentado viendo las cuatro paredes blancas a su alrededor, se levantó y fue absorbido hacia un mundo desconocido, aquí se encontró con diversos animales, cada uno de los cuales tenía una extraña particularidad: estaban mezclados entre ellos. Así cabalgó sobre un caballo con cabeza de león, nado junto a unos delfines con cola de serpiente, y voló con unas águilas con trompa de elefante. A pesar de la monstruosa apariencia de estos seres Don Jacinto parecía muy cómodo con su compañía, reía y se divertía como hace años no lo hacía. Pero su apariencia no era lo único interesante de estas criaturas, también poseían un lenguaje único para ellos, a base de ruidos nasales. Sin saber como, Don Jacinto aprendió ese lenguaje en unos pocos minutos, y dialogaba con ellos como si el mismo fuera parte de esa Comunidad de fenómenos. El Cabaleón le platicaba lo difícil que era acercarse a los demás caballos, porque estos le huían temiendo que los fuera a devorar, y mucho menos podría acercarse a los leones, ya que estos sólo lo veían como el desayuno del día. El Delfipiente, no corría mejor suerte, ya que era la burla de los delfines debido a su flaca estructura, y tampoco podía interactuar con las otras serpientes debido a que su naturaleza no iba acorde al medio de estas. Pero peor suerte tenía la Elefanguila, ya que debido a la forma de su hocico no podía cazar y volaba demasiado lento como para perseguir liebres, por lo cual se veía obligada a comer pequeños insectos y lombrices, dieta que le ha llevado a no tener la misma fuerza que otras águilas o elefantes.
De este modo cada criatura tenía su propia historia, y ninguna más alentadora que la otra. Por lo que un día el Tigrope (que era un tigre blanco con cabeza de antílope), cansado de las constantes burlas y prejuicios, buscó a todos estos seres avergonzados de su apariencia y los llevó a un mundo alejado de los demás animales “normales”. Al fin de cuentas ellos no tenían la culpa de su estado y merecían una vida libre sin esconderse de nadie. Con el tiempo esta Comunidad fue creciendo, y recibía a nuevos monstruos: era tal su fama que ya no tenían que buscarlos, eran los mismos animales los que llegaban a este lugar. Todos aprendieron el nuevo idioma y gozaban de una buena estructura social, siempre dirigidos por el gran Tigrope. Por alguna extraña razón Don Jacinto había llegado a este lugar, donde se sentía como en casa, algo que ya casi se le había olvidado. Llegó la noche y todos se fueron a dormir, cansados del ajetreo de ese día. Al despertar, Don Jacinto se encontraba de nuevo en su cuarto blanco, apareció una luz y un señor de bata blanca lo levantó. –Es hora de tomar un poco de aire Don Jacinto –le dijo –acompáñeme. El accedió y se reunió con su propia asociación de extraños seres humanos, muy parecida a la Comunidad, pero en la que no se sentía en casa. Por ese motivo, por las noches vuelve a la Comunidad y cada vez el tiempo que permanece ahí es mayor, esperando que algún día no sea sólo un visitante y se vuelva parte de ella, así como ella ya es parte de él.

F.J. Aguilar