No hay nada mejor que un ritual entre dos seres que se aman. Esto es para ti amor.
Una luz brilla en medio de la noche taciturna. Trémulos labios buscándose en la oscuridad, guiándose por aquella luz producto de la Diosa nocturna, se aman, se juntan como si formaran uno, arrancándose la piel despacio y sin dolor y si acaso duele, el dolor se disfruta como el agua en días de calor.
Los cuerpos se entrelazan, las extremedidades semejan serpientes intentando asfixiar el propio cuerpo, el aire se escapa, una sombra se dibuja en la pared, la figura es única, se vislumbra un paraíso, la Diosa ha llegado a su Templo: Artemisa arribando a Éfeso.
La noche transcurre al tiempo que los segundos los funden cada vez más, unos minutos han pasado, tal vez sean horas, eso carece de importancia, en ese momento simplemente el tiempo no existe, la eternidad no se guía por lo que las manecillas señalen.
De pronto la mirada busca el rostro amado, lo ilumina, los labios y los cuerpos han vuelto a la dualidad de la cual provienen: el Ying y el Yang, Apolo y Artemisa, Mar y Cielo, en algún punto convergen, sin perder la esencia propia de su ser.
Una lucha de miradas se aproxima, el corazón busca la salida a lo que lleva dentro, las palabras salen de los labios, no importan las letras que contengan, el léxico sale sobrando, lo que realmente importa es lo que se escucha detrás del sonido que emiten, algo que solo ese par entiende: La otra cara de la Luna se descubre.
El sueño toca la puerta, los amantes descansan, cada uno viaja dentro de sí hasta donde los sueños lo lleven, esperando que el lugar elegido por el capricho subconsciente sea la Tierra dónde la persona amada espera ansiosa otro encuentro.
Sólo ellos saben el significado de este arte, ellos lo han inventado, el ritual creado no tiene un fin, solo es el medio por el que se transportan las sensaciones y los sentimientos, donde solo ellos coexisten, donde lo mundano desaparece.
Dicen los que saben: Cuando la Luna sonríe con todo su esplendor, una pequeña alma escapa de entre sus dientes, buscando en la noche algún Templo habitado por la Diosa elegida, y cuando lo encuentra, el ritual se cristaliza: el Uno ha sido creado de los Dos seres amando.
Ventana donde escapan algunas ideas, pensamientos, sentimientos. Vuelan en forma teniendo a las consonantes como cuerpo y a las vocales como alas Twitter: @PaKOheAd Facebook: facebook.com/francisco.j.aguilar
lunes, 20 de septiembre de 2010
jueves, 16 de septiembre de 2010
La noche vacía
Una cama sin buenos días,
la luz se enciende sin la mano amada
Solo un: tal vez mañana.
El cigarro se prende
La luz ilumina el cuarto; la regadera caliente
Los pasos se encuentran entre el baño y la cama.
No dicen nada
Tal vez no se reconocen,
apenas se encontraron esa misma noche
Suena el teléfono móvil, la llamada buscando su cuerpo
Una voz dice: Hola mi amor, llego luego.
La regadera se cierra. Sale goteando el cuerpo que anhela
—Son quinientos de la cena, lo demás llega a su cuenta.
la luz se enciende sin la mano amada
Solo un: tal vez mañana.
El cigarro se prende
La luz ilumina el cuarto; la regadera caliente
Los pasos se encuentran entre el baño y la cama.
No dicen nada
Tal vez no se reconocen,
apenas se encontraron esa misma noche
Suena el teléfono móvil, la llamada buscando su cuerpo
Una voz dice: Hola mi amor, llego luego.
La regadera se cierra. Sale goteando el cuerpo que anhela
—Son quinientos de la cena, lo demás llega a su cuenta.
jueves, 9 de septiembre de 2010
Despedida
Cielo oscuro, tierra dura
gotas caen pero no es lluvia
escucho gritos y algún reclamo
y allá afuera la mujer que amo.
Dejé amigos, dejé amantes
ahora convivo con tierra y gusanos
mientras mis amigos y mis contrincantes
me extrañaran más que a sus propios hermanos.
Entre ustedes nadie me conoció
jamás permití que eso pasara
ni aquella persona que tanto lloró
supo en verdad a quien le lloraba
Alguna silueta, un ángel caído
vendrá por mi para llevarme al olvido
ya no me lloren, ya no me llamen
y vayan con quien en realidad amen.
Seres humanos, amigos mortales
los abandono con su planeta lleno de males
¡Lo sé! tal vez soy cobarde
y me voy, mientras a ustedes la cabeza les arde.
Una bola de fuego, un estruendo espantoso
cimbran la tierra e iluminan el cielo
mientraa a ustedes, en pleno ocaso
los cubre un mar de llanto y un oscuro velo.
Al final de este día, yo me despido
descansare al fin de este suplicio.
Guerra, muerte, hambre y tristeza
me alejo de ustedes y no me interesa.
F.J. Aguilar
Creo que a veces si soy medio emo
gotas caen pero no es lluvia
escucho gritos y algún reclamo
y allá afuera la mujer que amo.
Dejé amigos, dejé amantes
ahora convivo con tierra y gusanos
mientras mis amigos y mis contrincantes
me extrañaran más que a sus propios hermanos.
Entre ustedes nadie me conoció
jamás permití que eso pasara
ni aquella persona que tanto lloró
supo en verdad a quien le lloraba
Alguna silueta, un ángel caído
vendrá por mi para llevarme al olvido
ya no me lloren, ya no me llamen
y vayan con quien en realidad amen.
Seres humanos, amigos mortales
los abandono con su planeta lleno de males
¡Lo sé! tal vez soy cobarde
y me voy, mientras a ustedes la cabeza les arde.
Una bola de fuego, un estruendo espantoso
cimbran la tierra e iluminan el cielo
mientraa a ustedes, en pleno ocaso
los cubre un mar de llanto y un oscuro velo.
Al final de este día, yo me despido
descansare al fin de este suplicio.
Guerra, muerte, hambre y tristeza
me alejo de ustedes y no me interesa.
F.J. Aguilar
Creo que a veces si soy medio emo
domingo, 5 de septiembre de 2010
La Comunidad
Estaba Don Jacinto sentado viendo las cuatro paredes blancas a su alrededor, se levantó y fue absorbido hacia un mundo desconocido, aquí se encontró con diversos animales, cada uno de los cuales tenía una extraña particularidad: estaban mezclados entre ellos. Así cabalgó sobre un caballo con cabeza de león, nado junto a unos delfines con cola de serpiente, y voló con unas águilas con trompa de elefante. A pesar de la monstruosa apariencia de estos seres Don Jacinto parecía muy cómodo con su compañía, reía y se divertía como hace años no lo hacía. Pero su apariencia no era lo único interesante de estas criaturas, también poseían un lenguaje único para ellos, a base de ruidos nasales. Sin saber como, Don Jacinto aprendió ese lenguaje en unos pocos minutos, y dialogaba con ellos como si el mismo fuera parte de esa Comunidad de fenómenos. El Cabaleón le platicaba lo difícil que era acercarse a los demás caballos, porque estos le huían temiendo que los fuera a devorar, y mucho menos podría acercarse a los leones, ya que estos sólo lo veían como el desayuno del día. El Delfipiente, no corría mejor suerte, ya que era la burla de los delfines debido a su flaca estructura, y tampoco podía interactuar con las otras serpientes debido a que su naturaleza no iba acorde al medio de estas. Pero peor suerte tenía la Elefanguila, ya que debido a la forma de su hocico no podía cazar y volaba demasiado lento como para perseguir liebres, por lo cual se veía obligada a comer pequeños insectos y lombrices, dieta que le ha llevado a no tener la misma fuerza que otras águilas o elefantes.
De este modo cada criatura tenía su propia historia, y ninguna más alentadora que la otra. Por lo que un día el Tigrope (que era un tigre blanco con cabeza de antílope), cansado de las constantes burlas y prejuicios, buscó a todos estos seres avergonzados de su apariencia y los llevó a un mundo alejado de los demás animales “normales”. Al fin de cuentas ellos no tenían la culpa de su estado y merecían una vida libre sin esconderse de nadie. Con el tiempo esta Comunidad fue creciendo, y recibía a nuevos monstruos: era tal su fama que ya no tenían que buscarlos, eran los mismos animales los que llegaban a este lugar. Todos aprendieron el nuevo idioma y gozaban de una buena estructura social, siempre dirigidos por el gran Tigrope. Por alguna extraña razón Don Jacinto había llegado a este lugar, donde se sentía como en casa, algo que ya casi se le había olvidado. Llegó la noche y todos se fueron a dormir, cansados del ajetreo de ese día. Al despertar, Don Jacinto se encontraba de nuevo en su cuarto blanco, apareció una luz y un señor de bata blanca lo levantó. –Es hora de tomar un poco de aire Don Jacinto –le dijo –acompáñeme. El accedió y se reunió con su propia asociación de extraños seres humanos, muy parecida a la Comunidad, pero en la que no se sentía en casa. Por ese motivo, por las noches vuelve a la Comunidad y cada vez el tiempo que permanece ahí es mayor, esperando que algún día no sea sólo un visitante y se vuelva parte de ella, así como ella ya es parte de él.
F.J. Aguilar
De este modo cada criatura tenía su propia historia, y ninguna más alentadora que la otra. Por lo que un día el Tigrope (que era un tigre blanco con cabeza de antílope), cansado de las constantes burlas y prejuicios, buscó a todos estos seres avergonzados de su apariencia y los llevó a un mundo alejado de los demás animales “normales”. Al fin de cuentas ellos no tenían la culpa de su estado y merecían una vida libre sin esconderse de nadie. Con el tiempo esta Comunidad fue creciendo, y recibía a nuevos monstruos: era tal su fama que ya no tenían que buscarlos, eran los mismos animales los que llegaban a este lugar. Todos aprendieron el nuevo idioma y gozaban de una buena estructura social, siempre dirigidos por el gran Tigrope. Por alguna extraña razón Don Jacinto había llegado a este lugar, donde se sentía como en casa, algo que ya casi se le había olvidado. Llegó la noche y todos se fueron a dormir, cansados del ajetreo de ese día. Al despertar, Don Jacinto se encontraba de nuevo en su cuarto blanco, apareció una luz y un señor de bata blanca lo levantó. –Es hora de tomar un poco de aire Don Jacinto –le dijo –acompáñeme. El accedió y se reunió con su propia asociación de extraños seres humanos, muy parecida a la Comunidad, pero en la que no se sentía en casa. Por ese motivo, por las noches vuelve a la Comunidad y cada vez el tiempo que permanece ahí es mayor, esperando que algún día no sea sólo un visitante y se vuelva parte de ella, así como ella ya es parte de él.
F.J. Aguilar
sábado, 24 de julio de 2010
No queda más
No queda más que despertarnos atemorizados después de que den las 10, al saber que es la hora de desprendernos y no tener certidumbre del después.
No queda más que respirar por cada poro de tu ser, e imantar tu olor a mi piel, ávida de esencia, esencia tuya, de mujer.
No queda más que volver a abrir el alma que intenta escapar en un suspiro, y que al besar tus labios un sentimiento la llame e intente penetrarla.
No queda más que contemplarte y admirarte, que buscar en tu sonrisa el camino y en tus ojos el destino (como nos gusta usar esa palabra, con que facilidad la desprendemos de los labios sobre las migajas y el pan).
No queda más que una cita a ciegas, un conocerte constantemente, una explosión que brote desde el interior, donde sólo nosotros podemos ver, pero que a veces nos negamos.
Se que no queda más que atesorar cada instante, guardarlo como amante celoso, y acariciarlo cuando esté solo.
Y al final, tal vez no quedará más que una café a las 5, una canción con dedicatoria, y una lágrima buscando tu brazo.
Sin embargo, si no estuvieras, no quedaría más que un ser inerte y sin sentido, que un prófugo de sí mismo, que un renegado de vida, que un caballero sin camino.
No queda más que respirar por cada poro de tu ser, e imantar tu olor a mi piel, ávida de esencia, esencia tuya, de mujer.
No queda más que volver a abrir el alma que intenta escapar en un suspiro, y que al besar tus labios un sentimiento la llame e intente penetrarla.
No queda más que contemplarte y admirarte, que buscar en tu sonrisa el camino y en tus ojos el destino (como nos gusta usar esa palabra, con que facilidad la desprendemos de los labios sobre las migajas y el pan).
No queda más que una cita a ciegas, un conocerte constantemente, una explosión que brote desde el interior, donde sólo nosotros podemos ver, pero que a veces nos negamos.
Se que no queda más que atesorar cada instante, guardarlo como amante celoso, y acariciarlo cuando esté solo.
Y al final, tal vez no quedará más que una café a las 5, una canción con dedicatoria, y una lágrima buscando tu brazo.
Sin embargo, si no estuvieras, no quedaría más que un ser inerte y sin sentido, que un prófugo de sí mismo, que un renegado de vida, que un caballero sin camino.
lunes, 19 de julio de 2010
Mortal
Después de un tiempo solo fuimos cenizas que el viento esparció hacia polos diferentes, al final del día el crepúsculo sólo significó que la oscuridad nos alcanzaba.
Cuando callamos lo que nuestras miradas expresaban, solo fuimos capaces de huir de nosotros mismos, corrimos espantados por un sonido que no conocíamos.
Soslayamos nuestra vida a través de una mirada y un beso, ya atrapados en aquel sentimiento recordamos injurias pasadas que nos hicieron regresar a nuestro origen.
Extraño es aquel sentimiento que uno desea sentir pero que a la vez se le teme más que incluso la muerte, porque en un punto en este devenir de los días sabemos que al llegar aquello, solo moriremos dentro de los huesos y solo habrá un aire que al final podemos respirar.
Nos espantamos por ideas vanas, por no querer repetir lo que en el pasado nos mató, y que sin embargo gracias a eso seguimos vivos.
Cuando callamos lo que nuestras miradas expresaban, solo fuimos capaces de huir de nosotros mismos, corrimos espantados por un sonido que no conocíamos.
Soslayamos nuestra vida a través de una mirada y un beso, ya atrapados en aquel sentimiento recordamos injurias pasadas que nos hicieron regresar a nuestro origen.
Extraño es aquel sentimiento que uno desea sentir pero que a la vez se le teme más que incluso la muerte, porque en un punto en este devenir de los días sabemos que al llegar aquello, solo moriremos dentro de los huesos y solo habrá un aire que al final podemos respirar.
Nos espantamos por ideas vanas, por no querer repetir lo que en el pasado nos mató, y que sin embargo gracias a eso seguimos vivos.
jueves, 22 de abril de 2010
Cuarto Para la Nada
Te dije: amor, a la hora no indicada,
cuando el reloj marcaba cuarto para la nada.
Bebimos café en la taza ajena,
donde no se encontraban nuestros sueños, ni aquel beso bajo la luna llena.
Caminamos en el parque sin nuestra sombra a un lado,
sin la mano que cuidaba nuestros pasos, sin el Sol que nos juntaba en el ocaso.
Te dije: amor, a la hora no indicada,
Cuando el reloj marcaba cuarto para la nada.
¡Cuídate! ya es tarde, el crepúsculo ha terminado,
Marca cuando llegues, aunque no esté yo del otro lado.
F.J. Aguilar
cuando el reloj marcaba cuarto para la nada.
Bebimos café en la taza ajena,
donde no se encontraban nuestros sueños, ni aquel beso bajo la luna llena.
Caminamos en el parque sin nuestra sombra a un lado,
sin la mano que cuidaba nuestros pasos, sin el Sol que nos juntaba en el ocaso.
Te dije: amor, a la hora no indicada,
Cuando el reloj marcaba cuarto para la nada.
¡Cuídate! ya es tarde, el crepúsculo ha terminado,
Marca cuando llegues, aunque no esté yo del otro lado.
F.J. Aguilar
lunes, 11 de enero de 2010
Ave Fénix
Trémulo devenir de ideas, de vidas y muertes dentro de un ser incompleto. Se han cansado mis manos, mis pies no soportan más este peso. ¿Y si mejor me atravieso a la primera bala que vea? ¿Y si desobedezco los colores rojo y verde que controlan los cruces de las calles? ¿O sí tomo algunas de esas píldoras que producen sueños eternos?
¡Oh! ¡Que fácil sería acabar entonces con esto! Dibujarme una puerta en el lugar de la pared. Sin embargo, en realidad, ¿Qué sentido tendría? Una muerte así de fácil podría resultar muy vacía.
Debo aspirar a una muerte más honorable, más profunda, más trascendental. Matar el físico es una tarea sencilla, el cuerpo humano es tan vulnerable, con cualquier cosa me podría deshacer de él. Pero esa no es la idea, personas como yo no nos conformamos con soluciones tan simples y mundanas.
En realidad debo matar a mí ser interior, la persona que en realidad soy en estos momentos, debo terminarlo de destrozar hasta que queden sólo cenizas, hasta que aquellos amores, temores, dolores, frustraciones queden hechas humo y desaparezcan hacia otro universo.
Debo matarme, quemarme, en fin, desaparecer de está figura carnal. Buscar una transmutación completa. Quiero desgarrar mi espíritu, que salga todo lo que alguna vez fui. Necesito destrozarme, mutilarme, aniquilarme. Sin embargo es más difícil, no existe bala que alcance a herir el alma, no existe fuego que pueda hacer arder todo mi ser, no es posible encontrar un precipicio con un corte tan profundo como para asegurar mi total destrucción.
La muerte interna es mucho más dolorosa que la externa, el espíritu es mucho más sensible que la piel. Sin embargo, deseo esta muerte y la buscaré, dolerá, sufriré, empero, renovaré mi ser y renaceré.
¡Oh! ¡Que fácil sería acabar entonces con esto! Dibujarme una puerta en el lugar de la pared. Sin embargo, en realidad, ¿Qué sentido tendría? Una muerte así de fácil podría resultar muy vacía.
Debo aspirar a una muerte más honorable, más profunda, más trascendental. Matar el físico es una tarea sencilla, el cuerpo humano es tan vulnerable, con cualquier cosa me podría deshacer de él. Pero esa no es la idea, personas como yo no nos conformamos con soluciones tan simples y mundanas.
En realidad debo matar a mí ser interior, la persona que en realidad soy en estos momentos, debo terminarlo de destrozar hasta que queden sólo cenizas, hasta que aquellos amores, temores, dolores, frustraciones queden hechas humo y desaparezcan hacia otro universo.
Debo matarme, quemarme, en fin, desaparecer de está figura carnal. Buscar una transmutación completa. Quiero desgarrar mi espíritu, que salga todo lo que alguna vez fui. Necesito destrozarme, mutilarme, aniquilarme. Sin embargo es más difícil, no existe bala que alcance a herir el alma, no existe fuego que pueda hacer arder todo mi ser, no es posible encontrar un precipicio con un corte tan profundo como para asegurar mi total destrucción.
La muerte interna es mucho más dolorosa que la externa, el espíritu es mucho más sensible que la piel. Sin embargo, deseo esta muerte y la buscaré, dolerá, sufriré, empero, renovaré mi ser y renaceré.
viernes, 14 de agosto de 2009
Estamos muertos
Somos ciegos, caminamos entre caminos oscuros,
las caras no se ven, las imágenes colapsan.
Las manos sirven de guía buscando el jardín mágico.
Los oídos ensordecidos por tanto grito.
Desorientados deambulamos, sin sentido, buscando una razón
Seguimos en el camino aunque estemos muertos,
aunque aquella mano que se extiende hacia ti esté muerta.
El hálito podrido que se expulsa de las bocas no huele tan mal
cuando nuestro olfato esta deteriorado, al igual que el resto de nosotros.
Digerimos todo, hasta las heces que algunos echan al andar las digerimos.
No probamos nada, no podemos, el gusto no sirve ya.
Estamos muertos, seguiremos muertos, hasta que los gusanos nos devoren
hasta vernos como una masa de carne podrida, restos de humanidad destruida.
las caras no se ven, las imágenes colapsan.
Las manos sirven de guía buscando el jardín mágico.
Los oídos ensordecidos por tanto grito.
Desorientados deambulamos, sin sentido, buscando una razón
Seguimos en el camino aunque estemos muertos,
aunque aquella mano que se extiende hacia ti esté muerta.
El hálito podrido que se expulsa de las bocas no huele tan mal
cuando nuestro olfato esta deteriorado, al igual que el resto de nosotros.
Digerimos todo, hasta las heces que algunos echan al andar las digerimos.
No probamos nada, no podemos, el gusto no sirve ya.
Estamos muertos, seguiremos muertos, hasta que los gusanos nos devoren
hasta vernos como una masa de carne podrida, restos de humanidad destruida.
Sin embargo...
Sólo, en tristeza, en alegría, con rostros conocidos pero aun sólo
Corriendo el laberinto, son salidas falsas, con respuestas erróneas
¿Qué le dije? No lo recuerdo
¿En qué momento la perdí?
Bastaron unos segundos, para perder lo que posiblemente venía buscando
no lo sé, mi vida es aún corta y mis muertes son muy pocas.
Muerto otra vez a unos días de mí renacer
ahora lucho por conseguir otra vida, que me lleve a otra muerte
espero más placentera, con menos lágrimas y más risas.
Aquí estoy, como el ratón Kafkiano, quien por no caer en la trampa
terminó en las fauces del gato.
La trampa, miedo a quedar atrapados, algo de lo que siempre huimos
aunque al final terminemos digeridos por nuestra inseguridad.
Humanos, siempre humanos, demasiado humanos.
Caemos una y otra vez en los mismos baches, a pesar de que conozcamos el camino
A pesar de que ese camino ya lo hayamos recorrido, con otras gentes, en otras vidas
pero siempre el mismo.
Sigo sufriendo, mis lágrimas son generadas por el mismo dolor, provocado por alguien distinto.
Trato de razonar mis sentimientos, encontrar por que siento lo que siento, pero es inútil,
son cosas que no se piensan, solo se sienten.
No quiero, no puedo quererla, sin embargo…
F.J. Aguilar
Corriendo el laberinto, son salidas falsas, con respuestas erróneas
¿Qué le dije? No lo recuerdo
¿En qué momento la perdí?
Bastaron unos segundos, para perder lo que posiblemente venía buscando
no lo sé, mi vida es aún corta y mis muertes son muy pocas.
Muerto otra vez a unos días de mí renacer
ahora lucho por conseguir otra vida, que me lleve a otra muerte
espero más placentera, con menos lágrimas y más risas.
Aquí estoy, como el ratón Kafkiano, quien por no caer en la trampa
terminó en las fauces del gato.
La trampa, miedo a quedar atrapados, algo de lo que siempre huimos
aunque al final terminemos digeridos por nuestra inseguridad.
Humanos, siempre humanos, demasiado humanos.
Caemos una y otra vez en los mismos baches, a pesar de que conozcamos el camino
A pesar de que ese camino ya lo hayamos recorrido, con otras gentes, en otras vidas
pero siempre el mismo.
Sigo sufriendo, mis lágrimas son generadas por el mismo dolor, provocado por alguien distinto.
Trato de razonar mis sentimientos, encontrar por que siento lo que siento, pero es inútil,
son cosas que no se piensan, solo se sienten.
No quiero, no puedo quererla, sin embargo…
F.J. Aguilar
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