martes, 1 de marzo de 2011

Camino a Lingcarel: Confusión

Simplemente una palabra, un adiós, regresar al camino, ese camino. Las piernas más pesadas, Lingcarel: el destino es la montaña. ─ Pobre Juximal, caminando por caminar, pero ¿Quién no lo hace? ¿Quién no patea botes cuando va por la calle? ¿Quién no ve los números del elevador cuando esta en movimiento? Como si eso fuera a cambiar el destino, como si el piso que elegimos pudiera desaparecer. Lingcarel ya se ve, ¿Cerca? ¿Lejos? Todo depende de la constancia de los pasos ─. Ese árbol… estoy seguro haber visto antes aquel árbol ─ Juximal se confunde, piensa que no ha avanzado, se detiene bajo el cobijo de las hojas, siente que su esfuerzo no hubiese valido. Pero, ¿Acaso el hombre no es un ser repetitivo? Como si la misma piedra no nos hiciera caer varias veces, como si no pisáramos aquel charco saliendo de la casa. Pero NO, no es la misma piedra, es otra con la altura idónea para que tus pies no puedan esquivarla. NO, no es el mismo charco, diferente agua lo rellena ─.

No se a donde ir, todos los caminos se parecen, pero no alcanzó a ver a donde llevan, Regresaré, espera, necesito un mapa, o mejor aún ¡Un guía!. Alguien que ya sepa a donde lleva cada sendero, que ya haya subido a Lingcarel y sepa llegar sin perdernos. ─ En este momento Juximal se voltea, busca regresar sobre sus pasos, pero estos han sido borrados, se desespera, llora, algún grito, el número de caminos crece, la confusión aumenta, lo que antes era elegir entre cuatro ahora se convierte en ocho, descubre bifurcaciones entre los caminos, no sabe cual seguir. ¡Decide! Cualquier ruta que tomes te llevara a algún lado, quizá no el deseado, quizá no el esperado, pero habrás avanzado. Pero Juximal ya se cansó de caminar, ¿Quién no se ha quedado parado cuando no sabe que elegir? ¿Quién no ha intentado regresar al punto original? ¿Quién no ha deseado, sólo alguna vez, ser niño de nuevo? ¡Avanza Juximal! No importa como te mueves, sea a rastras o erguido, pero avanza. Todo camino tiene un final, en cada final comienza un trayecto, y el destino lo formas con tus pasos. Lingcarel te espera, el resultado de la suma de tus pasos es igual a la montaña. Todos vamos a Lingcarel, y si no avanzas, la montaña se derrumbará en ti─.