Una cama sin buenos días,
la luz se enciende sin la mano amada
Solo un: tal vez mañana.
El cigarro se prende
La luz ilumina el cuarto; la regadera caliente
Los pasos se encuentran entre el baño y la cama.
No dicen nada
Tal vez no se reconocen,
apenas se encontraron esa misma noche
Suena el teléfono móvil, la llamada buscando su cuerpo
Una voz dice: Hola mi amor, llego luego.
La regadera se cierra. Sale goteando el cuerpo que anhela
—Son quinientos de la cena, lo demás llega a su cuenta.
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