sábado, 24 de julio de 2010

No queda más

No queda más que despertarnos atemorizados después de que den las 10, al saber que es la hora de desprendernos y no tener certidumbre del después.
No queda más que respirar por cada poro de tu ser, e imantar tu olor a mi piel, ávida de esencia, esencia tuya, de mujer.
No queda más que volver a abrir el alma que intenta escapar en un suspiro, y que al besar tus labios un sentimiento la llame e intente penetrarla.
No queda más que contemplarte y admirarte, que buscar en tu sonrisa el camino y en tus ojos el destino (como nos gusta usar esa palabra, con que facilidad la desprendemos de los labios sobre las migajas y el pan).
No queda más que una cita a ciegas, un conocerte constantemente, una explosión que brote desde el interior, donde sólo nosotros podemos ver, pero que a veces nos negamos.
Se que no queda más que atesorar cada instante, guardarlo como amante celoso, y acariciarlo cuando esté solo.
Y al final, tal vez no quedará más que una café a las 5, una canción con dedicatoria, y una lágrima buscando tu brazo.
Sin embargo, si no estuvieras, no quedaría más que un ser inerte y sin sentido, que un prófugo de sí mismo, que un renegado de vida, que un caballero sin camino.

lunes, 19 de julio de 2010

Mortal

Después de un tiempo solo fuimos cenizas que el viento esparció hacia polos diferentes, al final del día el crepúsculo sólo significó que la oscuridad nos alcanzaba.
Cuando callamos lo que nuestras miradas expresaban, solo fuimos capaces de huir de nosotros mismos, corrimos espantados por un sonido que no conocíamos.
Soslayamos nuestra vida a través de una mirada y un beso, ya atrapados en aquel sentimiento recordamos injurias pasadas que nos hicieron regresar a nuestro origen.
Extraño es aquel sentimiento que uno desea sentir pero que a la vez se le teme más que incluso la muerte, porque en un punto en este devenir de los días sabemos que al llegar aquello, solo moriremos dentro de los huesos y solo habrá un aire que al final podemos respirar.
Nos espantamos por ideas vanas, por no querer repetir lo que en el pasado nos mató, y que sin embargo gracias a eso seguimos vivos.