Trémulo devenir de ideas, de vidas y muertes dentro de un ser incompleto. Se han cansado mis manos, mis pies no soportan más este peso. ¿Y si mejor me atravieso a la primera bala que vea? ¿Y si desobedezco los colores rojo y verde que controlan los cruces de las calles? ¿O sí tomo algunas de esas píldoras que producen sueños eternos?
¡Oh! ¡Que fácil sería acabar entonces con esto! Dibujarme una puerta en el lugar de la pared. Sin embargo, en realidad, ¿Qué sentido tendría? Una muerte así de fácil podría resultar muy vacía.
Debo aspirar a una muerte más honorable, más profunda, más trascendental. Matar el físico es una tarea sencilla, el cuerpo humano es tan vulnerable, con cualquier cosa me podría deshacer de él. Pero esa no es la idea, personas como yo no nos conformamos con soluciones tan simples y mundanas.
En realidad debo matar a mí ser interior, la persona que en realidad soy en estos momentos, debo terminarlo de destrozar hasta que queden sólo cenizas, hasta que aquellos amores, temores, dolores, frustraciones queden hechas humo y desaparezcan hacia otro universo.
Debo matarme, quemarme, en fin, desaparecer de está figura carnal. Buscar una transmutación completa. Quiero desgarrar mi espíritu, que salga todo lo que alguna vez fui. Necesito destrozarme, mutilarme, aniquilarme. Sin embargo es más difícil, no existe bala que alcance a herir el alma, no existe fuego que pueda hacer arder todo mi ser, no es posible encontrar un precipicio con un corte tan profundo como para asegurar mi total destrucción.
La muerte interna es mucho más dolorosa que la externa, el espíritu es mucho más sensible que la piel. Sin embargo, deseo esta muerte y la buscaré, dolerá, sufriré, empero, renovaré mi ser y renaceré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario