jueves, 23 de julio de 2009

Nada

Realmente, ¿Qué nos queda? ¿A qué aspiramos?

Que la vida, que el amor
Que el odio, que la muerte
Que los sentimientos completos
Que la razón, que la locura
Muertos estamos, muerto quedamos
¿Vivos? Bonito sueño
¿Vivos? Gran anhelo
Una piedra se estrella contra el mundo desquebrajado y agonizante.
Un jinete cabalgando sin correas.
Una vida llorando sin lágrimas.
El espejo refleja cosas manipulables.
El alma refleja el verdadero ser.
La lluvia taladra el techo
Las injurias taladran el alma.
¿Qué cederá primero?
Lo hecho por el hombre o lo puramente divino
El cielo grita, la Tierra muerde, el espíritu quiere escapar.
Las cadenas debilitadas se romperán.
¡Libertad! ¡Libertad! Gritan los voladores.
¡Libertad! ¡Libertad! Presumen los opresores.
Los ojos rotos, lágrimas rojas.
El oído desgarrado, gritos desesperados.
Las manos sujetan las bolas de fuego.
El ser del bosque corre desquiciado, huyendo despavorido de un mal
advertido, negado y a la vez aceptado.
La energía desaparece, la transmutación se acaba.
Todo terminará en nada.

F. J. Aguilar

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