Il Pover´huomo che non se´n era accorto,
Andava combattendo, e era morto
Pasos a lo lejos, se acercan poco a poco. Los latidos de un corazón temeroso los acompañan a un mismo compás. Los pasos se detienen pero el corazón acelera su ritmo, es hora, el tiempo ha llegado. La decisión final está por tomarse. La ventana se abre dejando entrar un viento que refresca aquella frente sudorosa. Un trago de saliva, los dedos de las manos se buscan. Los parpados se cierran dejando escapar un suspiro líquido.El encuentro ocurrido ha, el desenlace se aproxima. Un colibrí interrumpe el momento con su peculiar vuelo, llevándose consigo la mirada de los presentes sólo por un segundo. De pronto, las miradas se vuelven a encontrar, se acribillan. Dos pares de ojos mirándose como si quisieran ser uno, cómo si se devoraran.
Al final de esta guerra el silencio impera, es la última batalla, los guerreros han decidido dejar las espadas ¿habrá reclamos? No creo ya todo está dicho ¿habrá palabras de perdón? No creo, no tienen nada que perdonarse ¿habrá llanto? Si pero lo guardarán con el orgullo con el que dejan las armas. Después de un tiempo, los combatientes se preguntarán: ¿Por qué no lucho más? Y una voz vendrá del viento y dirá: porque muerto ya estás.
F.J. Aguilar
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